Publicado en Jugadores

El Rey Mago de Oriente. Shōji Jō y su fugaz paso por Pucela


Enero del 2000. El Valladolid de Gregorio Manzano transitaba por los puestos bajos de la clasificación de Primera División. En sus filas militaban jugadores de la talla de Caminero, César Sánchez, Eusebio, García Calvo o Harold Lozano. Tras el ocaso de Alen Peternacla producción goleadora del club había caído en picado, con 16 dianas en 18 jornadas. El club decide buscar un jugador que ayude en dicha faceta y se fija en Shōji , que por aquel entonces goleaba en la desconocida Liga Japonesa. Sus 90 goles en poco más de 170 partidos, junto a su experiencia internacional (disputó la Copa Asiática ´96, los JJ.OO de ese mismo año, el Mundial de Francia ´98 y la Copa América ´99), hacían de él una apuesta tan apetecible como exótica.

jo_valladolid_blanquivioletas-com_295338516
En su debut frente al C.D. Numancia en Zorrilla.

El Yokohama Marinos,conocido por aquel entonces en España por ser el destino exótico de Julio Salinas, previo a su vuelta a nuestra liga con el Alavés, lo cedía al conjunto vallisoletano. Éste quería que se asentase en el papel de sustituto de Víctor Fernández, ya que tanto Peternac como Congo y Halilovic (los demás delanteros del club), estaban peleados con el gol. Su debut se produjo un 16 de enero de 2000, en la victoria frente al C.D. Numancia. Tras ello, se convirtió en el primer jugador japonés en disputar un partido en Primera División y el tercero en disputar un partido en alguna liga profesional, tras Sotaro Yasunaga en la U.E. Lleida y Nobuyuki Zaizen en el extinto C.D. Logroñés.

sho0002-620x801
El partido de su doblete frente al Real Oviedo, seguido de cerca por Frédéric Danjou.

Un mes más tarde, a finales de febrero, anotaría un doblete ante el Real Oviedo. Sin embargo, pocos podrían imaginar el vía crucis por el que pasaría días más tarde. Tras su vuelta a Valladolid después de acudir a la llamada de su selección, comunicó al club que tenía molestias en su rodilla izquierda. Las pruebas del club determinaron que se había roto el ligamento cruzado anterior, lo que conllevaba una operación y posterior rehabilitación de seis a ocho meses. Su padre, poco confiado, decide acudir a una consulta privada con Gérard Saillant, médico que por aquel entonces había reconstruido las rodillas de Ronaldo Nazario. Para mayor sorpresa, el médico determina que el futbolista no tenía ligamento. Sin embargo, el propio jugador salió al paso para afirmar que el problema venía de antes, de una lesión antigua de la cual no se había operado.

3858352963
Disputando un encuentro con su selección.

El club, consciente de que había recibido al jugador sin conocimiento de tal lesión, decidió que siguiese el plan de entrenamientos normal y se operase al finalizar la temporada.

Tras esto, volvió a su país, a su club de origen. Posteriormente, disputaría una sola temporada en el Vissel Kobe. Posteriormente, pasaría al Yokohama F.C. donde jugaría hasta 2006, retirándose al final de temporada.

 

Publicado en Jugadores

El goleador fugaz. La historia de Alen Peternac


Temporada 94/95 en Primera División. El Real Valladolid finaliza en 19º lugar, lo que conlleva su descenso a Segunda División. La polémica tanto a nivel administrativo como popular creada por los descensos burocráticos (en ese momento a Segunda División B) del Sevilla F.C. y el R.C. Celta de Vigo dejaba en Primera División tanto al Real Valladolid como el Albacete Balompié. Ante tal batiburrillo creado, y bajo la amenaza de la suspensión por motivos judiciales de las competiciones, con las consiguientes indemnizaciones a las partes afectadas, se decidió crear la conocida como Liga de los 22.

peternac1.jpg
Durante su presentación con el Real Valladolid.

El Real Valladolid, decidido a no pasar las penurias el año anterior, de la mano de Rafa Benítez, decide explorar el mercado en busca de talento extranjero.  Al club llega un jugador que, posteriormente, no logra asentarse, a pesar del cartel que tenía. Se trataba de Sejad Halilović, padre del popular futbolista croata Alen Halilović, ex jugador del FC Barcelona y Sporting de Gijón en nuestro país. Con Sejad llega sin hacer mucho ruido nuestro protagonista, Alen Peternac, a pesar de una prometedora carrera en su país bajo los colores del Dinamo de Zagreb.

Su acople al conjunto y  a la liga fue tal que ni el tan temido “periodo de adaptación” que suelen sufrir ciertos jugadores hizo mella en su rendimiento: 23  goles en algo más de 3.000 minutos que dispuso en los 39 partidos que llegó a disputar en la temporada 95/96. Su espectacular rendimiento, unido a su edad (23 años por aquel entonces) lo catapultó al estrellato, siendo pieza indispensable en la salvación del conjunto pucelano.

peternac.jpg
Celebrando un gol junto a Víctor, Benjamín Zarandona, Diego Klimowicz y Alberto Marcos.

Su segunda temporada no fue del todo buena en lo personal, ya que una lesión le cortó “las alas”, dejando su registro goleador en 6 tantos. Por contra, en el aspecto colectivo el equipo logró finalizar en 7º lugar, lo que trajo consigo la clasificación para disputar la Copa de la UEFA. Las dos siguientes temporadas regresaría a unos guarismos respetables, con 13 dianas en cada una de las temporadas, pero con la duda de si podría haber sido más letal, dado que tanto era conocida su fama dentro del campo como en la noche vallisoletana. Tanto es así que sigue siendo un rumor extendido por la ciudad que un día se fue de juerga hasta las 7 de la mañana cuando debía estar entrenando a las 11. Algo que, además, también afectaba a su estado físico, que tendía al sobrepeso.

Su última temporada como blanquivioleta estuvo marcada por su negativa a renovar su contrato, debido al interés de los grandes en contar con sus servicios. Esto hizo que su rendimiento cayese en picado, con 0 dianas anotadas en 11 partidos jugados, sin siquiera llegar a los 500 minutos jugados en liga.

alen-peternac.jpg
Durante un partido con la elástica del Real Zaragoza.

La temporada 00/01 trajo su fichaje por el Real Zaragoza. Su primera misión era hacer olvidar Savo Milosevic, jugador balcánico que pasó por el Real Zaragoza, R.C. Celta de Vigo o C.A. Osasuna. Este hecho generó una gran presión en Alen, lo que unido a sus precedentes con los problemas nocturnos y la prematura marcha de Juan Manuel Lillo (su gran valedor) llevó a un declive sin precedentes en su rendimiento, ya que sólo jugó poco más de 180 minutos en liga, repartidos en 9 partidos. Un intento de relance en modo de cesión al Real Murcia (por aquel entonces en Segunda División), con 2 goles en 21 partidos no parecían suficientes guarismos para el que otrora fuera ídolo a orillas del Pisuerga. Su vuelta a Zaragoza trajo consigo la retirada de la ficha por parte del club maño, por lo que, tras un tiempo sin equipo, decidía poner fin a su carrera deportiva en 2003, con apenas 30 años.

Desde entonces, se ha dedicado a la representación de jugadores. En la actualidad, y tras estar un tiempo asentado en Marbella, vive en Eslovenia, preguntándose, quizás, a donde pudiese haber llegado su carrera si las lesiones y su ajetreada vida nocturna no se hubiesen puesto de por medio.

31626.jpg